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viernes, 22 de mayo de 2026

Los pregoneros se actualizan

La manera de proponer las mercancías va cambiando...

Chang León Félix Arturo
en Exclusivo 22/05/2026
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Los pregoneros se actualizan
Hay quienes pregonan que venden pan caliente, aunque lo sacaron del horno hace varias horas. (Alfredo Lorenzo Martirena Hernández / Cubahora)

Según cuentan quienes escucharon pregones en las décadas de los 40 y 50 del siglo pasado, se caracterizaban por el buen humor, las pretensiones musicales y la imaginación.

Algunos parecían estar más interesados en expresar sus sentimientos que en vender algún producto, pues era evidente que disfrutaban al decir algo ante un público, la mayoría de las veces improvisadamente según la situación

Recuerdo que en 1968 cuando alguien pidió que le leyera los títulos del periódico El Mundo, me dijeron que era un analfabeto que necesitaba la información para proponer la publicación a viva voz.

“Mal Tachín” fue uno de los titulares que anunció, y era precisamente una nota reportada por mí y que provocó protestas de un directivo del deporte, pero es algo que abordaré otro viernes.

Empezaba la década de los 60 y por el puerto de Casilda, al sur de Trinidad, alguien gritaba CA-MA-RO-NEEEES, y en voz más baja pero audible, mientras daba manotazos para espantarlas, decía moooscaaas…

Así los vendedores llamaban la atención de los clientes sobre sus productos que podían ser desde el periódico, hasta frutas, dulces, escobas y trapeadores, o también proponían servicios como estirar bastidores.

Lo común en todos los casos era atraer al comprador y nunca alejarlos o causarles malestar, aunque había un vendedor de maní en Santa Clara que pregonaba sin moverse del lugar, lo cual provocaba evidentes molestias.

No obstante, el susodicho pregonero creaba una situación que terminaba en humor: “Si quieren que no fastidie más, acaben de comprarme, aunque sea un cucurucho y me voy.”

Hay piezas musicales como “El manicero”, “Frutas del Caney”, “El frutero” y “El yerberito moderno”, lo cual refuerza la idea de que el pregón es parte de la identidad nacional cubana, y lo sigue siendo aunque hay algunos cambios.

Algunos supusieron o erróneamente creyeron que los llamados carretilleros serían los pregoneros del momento, pero está resultando que se estacionan y ni con una grúa hay quién los mueva del sitio, donde esperan a los ansiosos clientes sin llamarlos.

Otros que sí deambulan, amenazan con que les quedan pocos productos, causan temores al anunciar que se van, que se acaba y no hay más, o repiten que sus mercancías son buenas, bonitas y baratas, aunque sean todo lo contrario, sobre todo en los precios.

No abundan, son la excepción, pero hay vendedores que tienen grabado el pregón, y otros hacen uso del silbato antes de proponer sus productos o servicios, y hasta se ven algunos con un megáfono.

Queda ahora una incógnita ante el auge de las redes sociales, pues tal fenómeno que se extiende por todos los ámbitos de la vida, tal vez impacte en la cultura de los pregones.


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Chang León Félix Arturo


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