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jueves, 8 de octubre de 2026

La carta que selló una despedida: el Che escribe a Fidel

“Si mi hora final llega, que sea bienvenida, pero que sea en el campo de batalla”...

Redacción Cubahora en Exclusivo 08/10/2026
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Che Guevara
Che Guevara

Hay documentos que trascienden su momento y se convierten en piezas clave para entender una época. La carta de despedida que Ernesto Che Guevara escribió a Fidel Castro antes de partir hacia Bolivia es uno de ellos. No solo marcó el adiós de un hombre a la revolución que ayudó a construir, sino que dejó al descubierto la dimensión ética y humana de quien se convertiría en símbolo universal de la entrega revolucionaria.

Corría el año 1965. El Che había ocupado los más altos cargos del gobierno revolucionario: presidente del Banco Nacional, ministro de Industrias y miembro del Buró Político. Sin embargo, algo lo inquietaba. Su vocación internacionalista lo empujaba más allá de las fronteras cubanas, hacia tierras donde la lucha apenas comenzaba.

Antes de partir —primero al Congo, luego a Bolivia— dejó una carta en manos de Fidel. La misiva no permaneció en el silencio: el propio líder cubano la leyó públicamente el 3 de octubre de 1965, durante la constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. La sala quedó en silencio. Las palabras del Che resonaron como un testamento anticipado.

La carta es breve, pero cada línea pesa. En ella, el Che expresa su lealtad a Fidel y su decisión irrevocable de continuar la lucha en otros territorios, a través de frases como:

“Me siento feliz de haber seguido a Fidel desde el principio, cuando nadie sabía si era posible la victoria, y de haber trabajado a su lado durante estos años de lucha.”

“Otros países reclaman la ayuda de mis modestos esfuerzos. Puedo hacer lo que a ti te está vedado por tu responsabilidad al frente de Cuba, y ha llegado la hora de separarnos.”

“Sepa que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; pongo en ello toda mi voluntad y toda mi capacidad.”

“Si mi hora final llega, que sea bienvenida, pero que sea en el campo de batalla.”

“No he dejado a mi mujer ni a mis hijos nada material y no me apena; me alegra que sea así. No pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo necesario para vivir y educarse.”

La carta no fue solo un adiós personal. Fue un gesto político de enorme valor. El Che renunciaba a sus cargos y a la vida que había construido en Cuba para continuar la revolución en otras latitudes. Con ello, consolidó una imagen que lo acompañaría hasta hoy: la del revolucionario que antepone la causa a cualquier interés individual.

En el contexto de la Guerra Fría, el documento  reflejó el compromiso de Cuba con los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo y anticipó la estrategia de llevar la revolución a donde fuera necesario.

La carta de despedida del Che  es un texto emblemático de la ética revolucionaria. Su frase final, “Hasta la victoria siempre”, pasó a ser un lema oficial en Cuba y resonó en movimientos de izquierda alrededor del mundo. La renuncia del Che a los bienes materiales y su entrega absoluta lo convirtieron en un ícono global.Pero más allá de la política, la carta es también un testimonio humano. En sus líneas se percibe a un hombre que se despide con dolor y convicción elige el camino de la lucha. Es, en definitiva, la despedida de un revolucionario que dejó en el papel la huella de una convicción inquebrantable. 


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