Según avanzaba 1960, los equipos de tecnología estadounidense fueron quedando sin piezas de repuesto, por lo cual se hizo el llamado “Construya su propia máquina” pero esa consigna se transformó en “¡Obrero, construye tu maquinaria!”.
La esencia inicial era estimular la iniciativa popular, sobre todo la de técnicos y obreros para para evitar la paralización de maquinarias por carencia de repuestos y equipos, además de materia prima para producir y crear piezas.
Era común encontrar por doquier los Comités de Piezas de Repuesto que rápidamente pasaron de trabajar por garantizar que las maquinarias funcionaran, a un propósito más complejo: copiar, reproducir y construir equipos.
Por aquellos días también apareció lo que se denominó “el canibaleo”, versión popular de canibalización —o “canibalismo mecánico” consistente en usar partes de un equipo roto para poner en funcionamiento otro.
Esta es una práctica admisible como alternativa realizada de manera controlada y con trazabilidad mientras llegan los suministros o se trata de un medio obsoleto que está sin respaldo comercial, y puede ser racional ante una emergencia.
No pueden dejar de mencionarse los transformadores que se han retirado de industrias paralizadas para colocarlos en barriadas donde sus vecinos sufren los apagones por déficit de capacidad de generación y también por rotura de esos medios.
Por supuesto que tiene riesgos, pues sin el debido control puede acentuar el deterioro de la disponibilidad técnica del conjunto de equipos que paulatinamente van a la categoría de chatarra y se encubre la falta de mantenimiento.
En Cuba, que no tenía en 1959 una industria mecánica fuerte, el fenómeno suele ser descrito así: desvestir un santo para vestir otro, o con una sola de estas palabras: “resolver”, “inventar”, “adaptar” o “hacer un injerto”.
Con el tiempo los llamados han ido actualizando el lenguaje, pero la esencia es la misma, que cada persona en lo individual construya su maquinaria en su radio de acción, y encuentre soluciones a los problemas que provoca la escasez cotidiana.
Entre los muchos ejemplos de cómo las familias construyen su maquinaria está la reutilización de los pomos plásticos que no van se lanzan al medio ambiente, sino que se convierten en envases para agua o cualquier otro líquido.
También los hemos vistos recortados para reparar escobas plásticas desprendidas del palo, llenos de agua congelada para mantener baja la temperatura dentro de las neveras, transformados en embudos…
Prometemos a los amables lectores que en próximos viernes redactaremos un post con todo lo que hemos visto hacer mediante la utilización de esos pomos. Y quizás también contemos cómo este redactor inventó su maquinaria para entregar a tiempo esta nota.

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