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lunes, 17 de agosto de 2026

Evaluación clínica del paciente con desmayos o síncopes recurrente

Los episodios de desmayo o síncope recurrente consisten en pérdidas temporales de la conciencia que se producen de forma repetida, generalmente por una disminución momentánea  del flujo sanguíneo al cerebro…

Alberto Jesús Quirantes Hernández
en Exclusivo 17/08/2026
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Desmayos
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Los episodios de desmayo o síncope recurrente consisten en pérdidas temporales de la conciencia que se producen de forma repetida, generalmente por una disminución temporal del flujo sanguíneo al cerebro. Normalmente, se experimentan de manera abrupta, tienen una duración corta y suelen ir acompañados de síntomas previos como vértigo, visión nublada, sudoración, náuseas o sensación de fatiga. Tras el episodio, la persona suele recuperar la conciencia de manera rápida y espontánea, aunque puede sentirse fatigada o confusa durante unos minutos.

Cuando los síncopes se presentan de manera continua, es fundamental investigar la causa, ya que pueden estar vinculados a problemas del corazón, alteraciones del ritmo cardiaco, cambios bruscos en la presión arterial, problemas neurológicos, o factores desencadenantes como el estrés, el dolor intenso o la deshidratación. La evaluación médica ayuda a descubrir el origen de estos episodios y a establecer el tratamiento adecuado que minimice el riesgo de nuevas pérdidas de conciencia y potenciales lesiones por caídas.

Evaluación clínica de estos pacientes

El proceso de evaluación clínica de un paciente con desmayos o síncopes recurrentes inicia con una historia clínica completa, que busca identificar las circunstancias en las que suceden los episodios, los síntomas previos, su duración y cómo se produce la recuperación. Es relevante conocer antecedentes médicos personales y familiares relacionados con enfermedades del corazón, neurológicas o metabólicas, así como el uso de medicamentos que puedan afectar la presión arterial o el ritmo del corazón. La información de quienes presenciaron el evento puede ser muy útil para distinguir un síncope de otras razones que lleven a la pérdida de conciencia.

La exploración física es una parte clave de la evaluación. Debe incluir la toma de la presión arterial y del ritmo cardiaco en diferentes posturas, junto con un examen cardiovascular y neurológico exhaustivo. La presencia de soplos en el corazón, irregularidades en el pulso, signos de insuficiencia cardiaca o déficit neurológicos puede ayudar a identificar una causa específica y a evaluar el nivel de riesgo del paciente.

Entre los estudios complementarios iniciales, el electrocardiograma es crucial para detectar irregularidades en el ritmo del corazón o problemas de conducción que podrían explicar los episodios de síncope. Dependiendo de los resultados clínicos, podrían ser necesarias pruebas adicionales como el monitoreo del ritmo cardiaco a domicilio, un ecocardiograma, una prueba de mesa basculante, estudios neurológicos o análisis de laboratorio para buscar causas metabólicas o sistémicas.

El principal objetivo de la evaluación es descubrir la causa subyacente del síncope y evaluar el riesgo de complicaciones severas, en especial cuando se sospecha un origen cardiaco. Un diagnóstico temprano permite implementar medidas preventivas y tratamientos adecuados, mejorando la calidad de vida del paciente y reduciendo la probabilidad de nuevos episodios, así como caídas o lesiones relacionadas con la pérdida repentina de la conciencia.

 

 


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Alberto Jesús Quirantes Hernández

Profesor Consultante y Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Docente Dr. Salvador Allende en La Habana, Cuba.


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