El canciller Bruno Rodríguez Parrilla presentó en La Habana el informe anual de las afectaciones que causa el bloqueo—8,083 millones de dólares en pérdidas entre marzo de 2025 y febrero de 2026, y un acumulado de 178,700 millones desde que comenzó a aplicarse la medida— el documento muestra que el bloqueo no castiga a un gobierno, sino a la vida diaria de un pueblo.
Durante su intervención el canciller describía apagones de más de 30 horas, alimentos echados a perder, padres que abanican a sus hijos en la madrugada, niños que estudian en penumbras y ancianos que se quedan sin radio ni televisión ante la ausencia de fluido eléctrico, todas son experiencias extraídas de la vida de los cubanos, el 80 por ciento de los cuales ha vivido toda su vida bajo bloqueo.
Por otro lado, el cerco energético impuesto desde enero de 2026 ha reducido la llegada de combustibles a mínimos históricos. Solo un buque ruso logró atracar con 100 mil toneladas de crudo, cantidad suficiente para aliviar los apagones por dos semanas. El resto del tiempo, comunidades enteras han vivido bajo cortes prolongados que afectan agua, transporte y los servicios básicos.
En el sector salud, las consecuencias incluyen, quirófanos iluminados con lámparas recargables, incubadoras sin energía para recién nacidos y medicamentos retenidos en más de 7,000 contenedores por las sanciones contra navieras. La mortalidad infantil, que en 2018 era de 4 por cada mil nacidos vivos, se duplicó hasta 9.9 en 2025.
La educación también sufre. Un 30 % de estudiantes y docentes no puede trasladarse por falta de transporte; las universidades se vieron obligadas a pasar a modalidad a distancia; y en escuelas especiales, como la Flor de la Revolución en La Habana, 232 niños con discapacidad visual estudian en pasillos y patios por los apagones. Todas estas experiencias se encuentran en el informe presentado.
Los cultivos en los campos enfrentan un riego reducido a dos horas de las dieciséis necesarias, lo que ha provocado pérdidas de cosechas y retrasos en la distribución de alimentos. Resalta el caso de 20,000 toneladas de alimentos preposicionados en el territorio nacional cuya distribución a comunidades vulnerables estaba siendo muy lenta a raíz del déficit de combustibles. En el transporte, miles de cubanos caminan largas distancias para llegar al trabajo o la escuela, mientras la aviación se paraliza por falta de combustible Jet A-1, golpeando de lleno al turismo y frenando la recuperación prevista para 2026.
Rodríguez Parrilla recordó en su intervención que estas medidas no son “daños colaterales”, sino parte de un diseño calculado para provocar hambre y desesperación en el pueblo. Citó incluso las palabras de Donald Trump: “No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar”.
Pese a ello, el canciller aseguró que Cuba “trabaja denodadamente y nunca se dejará vencer”. El país mantiene como prioridad sus políticas sociales y confía en el respaldo mayoritario de la comunidad internacional en Naciones Unidas. “Queremos vivir en paz. El bloqueo castiga a todas las familias. Déjennos vivir en paz”, decia al concluir su intervención.

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