Por estos días finales de año en gran parte del país las Asambleas Municipales del Popular Popular han estado inmersas en la toma de decisiones estratégicas en torno al desarrollo territorial y a las principales necesidades de la población, al analizar y aprobar el Plan de la Economía y Presupuesto para el 2026.
Sus delegados han tenido en cuenta el Programa de gobierno dirigido a corregir distorsiones y reanimar la economía, pero adaptado a las condiciones, potencialidades y reservas locales, sin olvidar claro está, el difícil y complicado escenario que enfrenta la nación y en particular el impacto del bloqueo estadounidense.

La participación en varias reuniones del Poder Popular de directivos del Ministerio de Finanzas y Precios, con su ministro al frente, enriquece los debates de los delegados en torno al destino de los montos monetarios de los municipios.
El paso del huracán Melissa por la región oriental de Cuba, en noviembre, ha puesto un reto adicional a partir de las acciones de recuperación emprendidas tras los daños ocasionados a más de 80 mil viviendas, a infraestructuras, a instalaciones y a cultivos varios.
Igualmente en muchos territorios demanda recursos y esfuerzos adicionales la situación epidemiológica, con la circulación a lo interno de arbovirosis trasmitidas por el mosquito Aedes aegypti.
Todo ello tendrá una expresión en los gastos planificados por las Asambleas Municipales del Popular Popular para el 2026, año en el que, tal cual ha alertado la dirección del país, persistirán presiones inflacionarias, limitaciones energéticas y crecimientos de las demandas de protección social.
Pero ante todo, habrá que estimular la producción nacional, en particular la de alimentos, y ello cada territorio está llamado a procurar autoabastecerse en todo lo posible, a lograr la anhelada soberanía alimentaria, así como valorar las posibilidades de exportar, como una vía para captar divisas.
En estas condiciones, de acuerdo con lo expresado ante el Parlamento por Vladimir Regueiro Ale, ministro de Finanzas y Precios, el Presupuesto para 2026 afianza una política fiscal orientada a preservar los programas y servicios sociales básicos, y asegura la protección de sectores vitales como la salud y educación.
Por tanto, en debates suscitados en varios municipios, y así debe transcurrir en los encuentros previstos para principio del nuevo año, se ha insistido en la aplicación de medidas dirigidas a mejorar la disciplina fiscal y optimizar la asignación de recursos.

El Presupuesto para 2026 afianza una política fiscal orientada a preservar los programas y servicios sociales básicos, y asegura la protección de sectores vitales como la salud y educación.
Camino entonces a uno de los objetivos generales del Programa de gobierno, el de la estabilización macroeconómica, cada municipio debe trazarse cómo va a reducir el déficit fiscal partiendo del principio de que los ingresos fundamentales provengan de la producción de bienes y servicios, acompañados de las acciones tributarias, y que sea mayor el control presupuestario.
Por tanto, la administración rigurosa y eficiente de los recursos, y la participación de la población en el control popular, es un imperativo, y en tal sentido la aspiración de ser un territorio superavitario, o si lo es mantener esa condición, entra en las reglas del juego.
Por ello también adquieren gran importancia las decisiones en torno al uso del 50% de la contribución territorial para impulsar el desarrollo municipal.
No olvidemos que como parte del proceso de descentralización de competencias, en el 2026 se continuará trabajando en la aprobación y otras autorizaciones de Mipymes privadas y cooperativas no agropecuarias por los propios municipios, ajustados a las Estrategias de Desarrollo Territorial, en la creación de Empresas Agroindustriales Municipales, y en la transformación de unidades presupuestadas de Servicios Comunales en empresas.
Tras un 2026 bien duro la gente necesita ver mejoría en la estabilidad de la canasta familiar normada y del combustible doméstico, así como avances en la producción de bienes y servicios, en particular de alimentos, en la disminución de los altos precios y de los molestos apagones, en la solución de los problemas relacionados con el abasto de agua, la construcción y reparación de viviendas, el bacheo de calles, el mejoramiento de las condiciones higieniénico-ambientales, de los servicios médicos y del transporte público, y en la atención a los más vulnerables...
Si esos y otros asuntos estratégicos están concebidos enfrentarlos mediante el Presupuesto local y el Plan de la economía que aprueben las Asambleas Municipales del Popular Popular, entonces empezamos bien el 2026, aunque también sería bueno promover la participación del pueblo, con sus delegados al frente, en la solución de los problemas del barrio o la localidad.

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