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domingo, 11 de enero de 2026

Faustino Heredia y su pasión por el arbitraje

Con más de tres décadas dedicadas a impartir justicia, el jefe de reglas y arbitraje del Inder recibió el premio a mejor juez internacional de Cuba en el año 2025...

Eyleen Ríos López en Jit 10/01/2026
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Faustino Heredia fue seleccionado en dos ocasiones como mejor árbitro nacional y ahora, por primera vez, sobresale en el ámbito internacional.
Faustino Heredia fue seleccionado en dos ocasiones como mejor árbitro nacional y ahora, por primera vez, sobresale en el ámbito internacional.

LLegar al Estadio Panamericano o a cualquier otro escenario que acoja una competencia importante de atletismo equivale a encontrarse con Faustino Heredia en pleno ajetreo.

Unas veces rectificando las mediciones en la línea de meta de la pista, otras impartiendo alguna indicación junto al cajón de saltos… da igual el lugar. Su propósito es acercare a lo perfecto en cuanto desde el ámbito del arbitraje.

Y es que esa es su pasión. Más que trabajo, para él impartir justicia es la vida, y asegura que volvería a escoger esa profesión una y mil veces más.

"Es lo mismo que si hubiera sido deportista de alto rendimiento o un científico. Fue el camino que escogí porque me atrae aportar a que se cumpla lo establecido, a que sea un deporte limpio, sin trampas", asegura, instado por JIT a rememorar parte de su carrera, ahora que fue elegido como mejor Árbitro Internacional de Cuba en 2025.

"Este premio es el reconocimiento a una labor de muchos años, pero no es solo mío, porque muchos están detrás de mis logros", confiesa, y el recuerdo va desde aquellos que le vieron talento para dedicarse a esa profesión hasta la imprescindible familia que le apoya.

Desde las cualidades que no deben faltar a quienes pretender integrar ese ejército imprescindible, hasta de sus peores y mejores momentos en tantos años de trabajo, accedió a conversar un Faustino que además es especialista en paratletismo, triatlón y patinaje.

¿Qué implica ser árbitro?

—Es tener la responsabilidad de hacer cumplir el reglamento con imparcialidad, sin favoritismos. Es también estar preparado para explicar un concepto de lo reglamentado y tratar de hacerlo lo más entendible posible, que incluso considero el mayor reto, porque muchas veces el tema del idioma hace más complicada la comprensión.

Dos veces fuiste seleccionado mejor árbitro nacional y ahora por primera ocasión sobresales como internacional, ¿cómo recibiste esa designación?

—Es el resumen de mucho esfuerzo, no esperaba el premio y de cara al futuro significa seguir brindando lo mejor en cada momento. Primero que todo en mi desarrollo profesional, además de brindarle todos mis conocimientos a mis compañeros y velar porque las competencias de atletismo sean cada día un escenario para ofrecer un mejor espectáculo.

¿Cuál consejo darías a quienes deseen dedicarse al arbitraje?

—Siempre insisto en que tiene que tener mucha pasión por lo que va a ser, y sobre todo saber que la imparcialidad es fundamental. Hay que estar presto a valorar cada situación y no ser brusco en las respuestas que se ofrecen a un atleta o entrenador, escuchar y dominar el reglamento porque ejecutar algo mal puede traer consecuencias.

Pero, sobre todo, ser una persona ecuánime y ejemplo al vestir, al comportarse y tener siempre claro que eres un formador. Ganarse siempre el respeto de todos.

Eres el director de la comisión nacional de reglas y arbitraje del Inder, ¿tienes metas propuestas desde esa responsabilidad?

—La meta es lograr que en todas las provincias existan cuerpos de arbitrajes coherentes, eficientes, que apliquen correctamente el reglamento, y por supuesto seguir colaborando desde cualquier arista para el desarrollo del deporte en toda Cuba.

Lo más difícil de esta profesión… y del atletismo, que es tan complejo por su variedad de eventos…

—No hay descanso en esta profesión y menos en el atletismo, porque siempre tiene alguna competencia, ya sea de base o provincial, o en el equipo nacional. Cada día del año tenemos algo que hacer, y eso lleva una dedicación total. Lo más bonito de la diversidad del atletismo es saber cuánto tienes que prepararte para cada evento, que es diferente, dominar eso a la perfección es un reto.

¿Y cómo se logra?

—Amando lo que haces. Eso es fundamental, y estar consciente de que de tu actuación dependerá quizás un resultado. Estudiar constantemente las reglas e interpretarlas, sin temer a preguntar cuando tienes dudas, porque no hay nada insignificante en esto, ya que cualquier detalle puede cambiar un resultado o no.

En tantos años es claro que has estado junto a personas que te ayudaron a ser lo que hoy eres…

—Muchos, unos más cercanos que otros, pero doy las gracias a todos los que me apoyaron en cada momento, que se convirtieron en mi guías… algunos ya fallecidos. Puedo hablar, por ejemplo, de Jesús Molina y Alberto Juantorena, que siempre fueron muy conscientes del trabajo de los árbitros, fieles defensores de nuestro trabajo.

También a mi familia, sin la que no hubiera sido posible desarrollarme en esta profesión, dada su comprensión, su ayuda para que invirtiera horas en la preparación.

¿Qué es lo que más disfrutas?

Asumo con pasión cualquier función que me asignen. Me preparo a un 200 por ciento, y no es exageración, es algo que debemos hacer siempre… ir más allá de los límites en cuanto a conocimiento y preparación.

Lo mejor y lo peor que te ha tocado…

—Empezando por lo último, una de las cosas a las que peor te puedes enfrentar es cuando no tienen presente a la comisión de arbitraje como parte de la organización de un evento, porque nuestra función no puede sustituirse con nada.

Lo más positivo es cada vez que, representando a Cuba en la arena internacional, nos ponen de ejemplo de buena aplicación del reglamento, porque constituye un orgullo. Y que los compañeros de otras naciones nos agradezcan el conocimiento que les aportamos.


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Eyleen Ríos López


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