Cuba cuenta con un periodismo cultural que, a pesar de las crisis y los obstáculos, sigue siendo referente en el contexto iberoamericano. Asumiendo las actuales carencias del periodismo especializado en los fenómenos culturales, Cuba ante países que rellenan sus páginas culturales con especulaciones y entretenimiento, y donde las informaciones carecen de abordaje y reconocimiento serio al legado artístico literario, se convierte en un modelo fiable en ese sentido. Son pocos los países en América Latina que se desenvuelven plenamente en los ámbitos culturales, y buscan ejercer un periodismo cultural sólido, serio y organizado.
En un grato intercambio entre el periodista, crítico de arte y actual vicepresidente de la UNEAC, Yuris Nórido Ruiz Cabrera, y estudiantes de periodismo de la Universidad de Oriente, fue esencial conocer cómo se despliega el periodismo en materia de cultura, y todo su entramado. Más allá del mero hecho de cubrir un acto cultural o una exposición de la plástica, Nórido recalcó en lo esencial de nutrirse ampliamente de los fenómenos culturales en sí, y no quedarse con algo que llamó el barniz o la pincelada, para referirse a la superficialidad del evento. Aseveró que el rol de un periodista que maneja el sector cultural, sea especializado o no, es quién maniobra con algo tan sensible socialmente como la ideología y el patrimonio.
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Los aportes de Cuba al patrimonio universal de las artes son significativos. Países latinoamericanos como México, Colombia, Argentina y Brasil han destacado en ese sentido; y muy a pesar de ello y de Cuba poseer un menor nivel de desarrollo y cantidad de habitantes, es sobresaliente el número de contribuciones y su presencia en la vanguardia artística del continente. La diversidad de géneros y la cantidad de movimientos musicales que ha difundido nuestro país al legado universal es extraordinaria. En la danza, no hay otro país que haya aportado tanto como Cuba, a pesar de las contradicciones y limitaciones. En la literatura y el cine, estamos a la altura de países con sólidas tradiciones, y eso se debe a un acervo y un legado que permanece hasta la actualidad.
Yuris Nórido compartió su criterio de la necesidad de poseer especializaciones de periodismo funcionales. Comentó que existe un debate en cuanto a la formación de los profesionales del periodismo en Cuba sobre la carencia de un esquema de especialización funcional o un sólido entramado de postgrado que permita esa especialización. En países como España se realiza el curso básico de cuatro años y luego el postgrado y/o pregrado en las distintas áreas donde se manifiesta el periodismo (economía, arte, ecología, salud, ciencia, deporte, etc.) Actualmente es necesario hacer énfasis en la inclusión de cursos de especialización dentro del currículo aunque, claramente también parte de la vocación, el interés y la sensibilidad del profesional.
No es lo mismo reportar sobre eventos culturales que hacer periodismo cultural. Es cierto que no todos los periodistas se especializan en un área determinada, es decir que no es masiva la especialización ni siquiera en el resto del mundo en áreas tan nutridas como la cultura y el deporte. El consejo para los estudiantes de la carrera de periodismo y para aquellos que ya están graduados es, no sólo quedarse con lo principal de la formación sino profundizar, leer, investigar y comprometerse
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