Ivette Cepeda, una cantante cubana con sello propio y una intensidad poco común, nacida en Sancti Spíritus, con una carrera que se inició a inicios de los años noventa en los principales centros turísticos de La Habana. Con una sensibilidad afilada por la escena, domina por igual la intimidad de un pequeño escenario y la fuerza de las grandes plazas, donde sus interpretaciones dejan estelas de aplausos, pasión y agradecimiento.
Ivette ha transitado por cabarés, teatros, festivales y salas de concierto, hasta convertirse en una referencia de la canción cubana. Con una trayectoria de más de 30 años sobre los escenarios, dueña de una voz telúrica y un timbre cálido, con una capacidad para recrear el son, el bolero, el jazz, la bossa nova y la canción de autor; Cepeda ha defendido un repertorio que dialoga con la tradición y la contemporaneidad.
Con un formato íntimo y un repertorio que viaja de la tradición al presente, la cantante propone un encuentro cercano con el público español, marcado por la emoción y la memoria, llegando a nuevos puertos.
La voz de Ivette aterriza este febrero y marzo de 2026 en varios escenarios de España con “Cruzando puentes”, una gira que confirma la madurez artística de una de las grandes voces de la Isla.
España como punto de encuentro.
La gira pone el foco en varias ciudades españolas y en escenarios emblemáticos para el circuito musical, con presentaciones en el club de jazz Jamboree, en Barcelona; el Ateneo de Madrid y el Loco Club, en Valencia, en los que la cantante se presentará acompañada de un formato instrumental que privilegia la cercanía.
La intención es que cada concierto se viva como un viaje emocional más que como un simple espectáculo. “España siempre ha sido una especie de casa soñada para mí”, comenta Cepeda. “Hay una conexión cultural muy fuerte, una historia compartida que se siente en el idioma, en el humor, en la nostalgia”.
Esta gira es su manera de agradecer todo lo que la música española también ha significado en su formación. El repertorio incluye temas de su discografía, junto a versiones muy personales de clásicos latinoamericanos y canciones que dialogan con la sensibilidad del público español.
La idea es tender un puente entre La Habana y las ciudades que visitará, a través de historias cantadas que hablan de amor, despedidas, resistencia y esperanza.
“Cruzando puentes”: más que un título, El nombre de la gira funciona como declaración de intenciones. No se trata solo de un viaje físico entre países, sino del cruce constante entre generaciones, experiencias y geografías que habitan la obra de la cantante.
“Llevo muchos años cantando sobre la nostalgia, la familia, la ausencia y el regreso”, reflexiona la intérprete. “Cuando pensé en este espectáculo, entendí que lo que hago desde hace tiempo es cruzar puentes: entre mi historia y la del público, entre Cuba y otros lugares, entre las canciones que heredé y las que hoy hago mías.”
En escena, la artista apuesta por un formato que le permite mirar al público a los ojos, conversar entre tema y tema, y construir una atmósfera de confianza donde cada canción se siente casi confidencial.
No es casual: la proximidad es parte esencial de su propuesta. Le interesa que la gente salga del concierto sintiendo que estuvieron en una especie de sala común, como en casa, que no fue solo un recital, sino un encuentro del que todos se llevan algo.
Un capítulo que apunta a reforzar su vínculo con España y con una audiencia que, como ella misma reconoce, escucha con atención, curiosidad y emoción. Para la artista, cada ciudad es una oportunidad de renovar el pacto entre la canción cubana y un público que se descubre cercano, aunque viva al otro lado del océano.
Ivette Cepeda se ha ganado, canción a canción, el título de “Señora emoción de la música cubana, transformando años de práctica intensa en un estilo propio, un camino artístico marcado por la versatilidad y el rigor, capaz de convertir cada concierto en catarsis compartida con el público.

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