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martes, 12 de mayo de 2026

Esperando un bebé

Ah, el misterio de la gestación…

Mileyda Menéndez Dávila
en Exclusivo 12/05/2026
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Madre
Espero que haya sido con mucho amor, / quien sea que fue, / él te vea también que luces linda / esperando un bebe. (Jorge Sánchez Armas / Cubahora)

Desde este domingo ando en modo Ternurita, y el trasfondo, claro está, es la celebración en Cuba del Día de las Madres. Este es el segundo año en que mi Davo está demasiado lejos como para disfrutar su abrazo silencioso y mis hijos y nietos afectivos tampoco están a mi alcance, pero no es eso lo que me ablanda el corazón.

Con toda franqueza, no soy de las que lleva un calendario para expresar cariños ni me tomo en serio las grandes fechas simbólicas, privadas o sociales, así que mi saudade no viene por ahí. Soy una madre felizmente desapegada, y mi orgullo es que mi hijo creció listo para cultivarse a sí mismo, así que en ese sentido estoy en paz.

El detonante anímico fue una canción de Roberto Carlos que el amigo Rolo dedicó a Yary (y a todas las mamis) en el wasapeo de Senti2Cuba; una que amé desde mi adolescencia por la suavidad de su melodía y la deliciosa descripción de una etapa cuyo misterio va más allá de los lazos con una criatura que pronto estará bajo tu responsabilidad por mucho tiempo.

Tu viniste sonriendo, / no sé bien de dónde, / con aire tan puro / de quien del futuro espera / la sonrisa encontrar…

¿Quién dice que la maternidad es cuestión de venerar a otros? El amor arranca con la aceptación del cuerpo propio y el respeto a ese don irrenunciable de gestar algo nuevo, aun cuando no se use a modo individual para multiplicar la especie o llenar la casa de risas y pañales.

Tu vestido sin curvas / tus sueños guardando; / yo quedo pensando / en que el día en que él llegue será / sólo felicidad…

A mi modo de ver, las mujeres somos tan manipuladas con el cliché de la abnegación incondicional, el sacrificio, la fortaleza y la bondad sin límites, que muchas veces olvidamos honrarnos como fragua del mayor enigma de transformación. O sea, pensamos tanto en el vino que olvidamos la jarra, ¡y vaya si es mágico ese recipiente de energía universal!

No sé quién eres tú / ni cual tu origen es, /tan sólo sé que
luces linda / esperando un bebe.

¿Por qué toma diez meses lunares una gestación humana? ¿Cómo puede saber cada célula en qué latido dividirse, hacia dónde moverse, qué función cumplir? ¿Cuándo ese bultito inquieto deja de ser un inquilino amorfo para tomar un alma y dialogar con su portadora? ¿Por qué somos tan fuertes y tan frágiles durante esa acelerada metamorfosis que no cesa con el parto, si no muchas, muchas semanas después?

Espero que haya sido con mucho amor, / quien sea que fue, / él te vea también que luces linda / esperando un bebe.

Cuando se trata de un anhelo cumplido y además tiene a otros pendientes del milagro, el embarazo será más virtuoso y el cuerpo se recuperará más rápido de su desafiante labor, pero incluso si el embarazo no fue deseado, o si es riesgoso, o solitario, o paraliza proyectos, o es un estigma para el “honor” de esa mujer, un vientre bendecido siempre atrae admiración, aunque haya bocas que mancillen a su dueña y rodillas que no cedan a su majestuoso paso.

Tus deseos serán todos satisfechos, / lo importante es que tú sepas esperar. / Tu voz ensaya la canción que un día
muchas veces con ternura cantarás…

¡Esperar! Dicho así parece sencillo, pero el proceso es mucho más profundo a nivel inconsciente: por cada “espera” exitosa hay tantos ciclos de ensayo y descuido, tanto de suerte y voluntad, de inocencia y culpa, de energía y materia, de frustraciones y afanes…

Y tú vives pensando / qué nombre tendrá / el amor que detuvo
tu amor para hacer, / y ese amor que en tus brazos tendrás…

Por cierto, cuando una mujer gesta a otra también forma sus óvulos, así que es exacto decir que todos estuvimos en el vientre de nuestra abuela materna y por tanto fuimos testigos antes de ser protagonistas de la creación. ¿No les parece un mecanismo digno de venerar?

¿Tienes idea de cuántas ramas pierde un árbol antes de madurar, y por qué la naturaleza se empecina en poner dentro de cada fruto una o varias semillas? ¿Ya pensaron cuántas historias y secretos conserva el ADN matricial? Sólo por eso, ya vale la pena el desafío.

No sé quién eres tú / ni cual tu origen es, /tan sólo sé que
luces linda / esperando un bebe… / Esperando un bebe…


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Mileyda Menéndez Dávila

Fiel defensora del sexo con sentido...


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